23.
En un abrir y cerrar de ojos, la semana ya está acabando. Federica y yo nos llevamos bien de nuevo, solo que… es un trato distinto. Me habla con un buen tono, me sonríe si digo algo gracioso, pero no está allí la tensión de antes.
Está presente, pero la siento distante y eso me tiene cabreado.
El día termina y me encamino a mi casillero para cambiarme. Federica se coloca a mi lado y me mira, regalándome una sonrisa tan pequeña como fugaz y yo suspiro. Revisa su celular y frunce el ceño antes de