338. Rompiendo los lazos
Jason
"Voy a la mansión."
Mi voz salió seca, firme. No era una petición. No era una duda.
Mi abuelo levantó la vista, frunciendo el ceño.
"No veo por qué hacer eso ahora. Es una pérdida de tiempo. Ya estoy mandando a retirar lo que quedó."
Me crucé de brazos, con los ojos clavados en él.
"¿Pérdida de tiempo... o hay algo que no quieres que vea?"
Su mirada vaciló. Por un segundo. Pero enseguida se recompuso.
"¡Claro que no!" gruñó. "Pero ya viste aquí... ya sabes que nos encontraron. Nos mudarem