278. ¿Me podrá perdonar?
Jason
El rugido del motor aún vibraba bajo mi piel cuando detuve la moto en el garaje del edificio. Subí sin mirar a los lados, sin respirar bien, sin saber qué hacer con el maldito deseo de volver allí, de volver a jalarla a mi regazo y pedirle que me apagara con sus besos.
Pero no podía.
Este apartamento, un ático discreto, alejado de la mansión de los Varkas, siempre ha sido mi escondite. Mi puesto de vigilancia. El lugar desde donde yo observaba, esperaba y planeaba la caída de cada uno de