213. Necesito un milagro
Rylan
"Viniste..." murmuró, los labios secos, agrietados.
"Claro que vine, pequeña." Mi voz era solo un suspiro, lleno de promesas no dichas. Apoyé mi frente en la suya, mis dedos apretando los de ella con el cuidado de quien sostiene el mundo en sus manos. "Siempre voy a venir por ti."
Y entonces ella sonrió.
Tan débil como la luz al final de una noche demasiado larga. Pero aun así... era una sonrisa.
Fue en ese instante que algo dentro de mí se desmoronó... el miedo, la tensión, la culpa.
Per