130. Alta
Stefanos
Había regresado de la sede de la manada hacía unas horas, pero aún no podía ir a ver a Nuria. Necesitaba terminar de ajustar los detalles y las protecciones, todo para evitar que Eclipse tuviera una nueva oportunidad.
Como si no tuviera ya suficientes enemigos, ¿verdad, Diosa?
El mapa sobre la mesa estaba manchado de anotaciones.
Círculos rojos. Líneas tachadas. Nombres de aliados que se volvieron enemigos. De traiciones enterradas bajo sonrisas.
Y yo allí.
En el centro del tablero.
Ca