09. El vestido de la conquista
Nuria
El silencio en la oficina aún pesaba sobre mí, incluso después de que Stefanos se fue.
Su mirada todavía quemaba.
Mi cuerpo aún sentía el calor de su presencia, y eso me irritaba profundamente.
Debería estar feliz por finalmente estar sola, pero, por alguna razón, mi mente no podía alejarse de él.
Bufé, irritada, y volví a fregar la estantería con más fuerza de lo necesario.
"Olvídalo. Olvida esto."
Pero era difícil ignorar la forma en que él me rodeaba, como si estuviera levantando un mu