10. Cadenas invisibles
Nuria
El vestido seguía allí.
Tirado sobre la cama, como un maldito recordatorio de lo que era ahora.
Podía sentir su presencia quemando contra mi piel, incluso sin tocarlo.
Una cadena invisible.
Tan cruel como las cadenas reales que ya habían marcado mi cuerpo.
Respiré hondo, intentando mantener el control.
Pero no pude.
"¡¿Qué mierda es esta?!" El grito escapó de mi garganta antes de que pudiera contenerlo.
Jenna, que aún estaba a mi lado, se encogió del susto. "¿Qué? ¿Qué pasó?"
"¡Esto pasó!