Capitulo 13
La lluvia no había cesado; al contrario, se había transformado en un aguacero denso, de esos que golpean el asfalto con una furia sorda, convirtiendo la ciudad en un borrón de luces distorsionadas y espejos líquidos. Tras la cena, el aire de la calle se sentía más pesado, impregnado de la electricidad estática que siempre dejaba James a su paso. Me subí a mi coche, un cupé elegante que, al igual que mi vida, estaba diseñado para la perfección y la frialdad. Pero cuando giré la llave, solo escuch