Mundo ficciónIniciar sesiónEl bosque la acechaba, pronunciaba un millar de oscuros susurros... Las sombras la miraban y cuando ella se volteaba a verlas, se ocultaban... El viento aullaba en una lengua indescifrable. Cuando se cansó de correr, ya estaba amaneciendo. Las ramas le habían arañado el rostro y la ropa se le pegaba a la piel, empapada. Además le dolía la espalda de cargar la pesada bolsa de viaje.
Y así cayó en la cuenta del hambre y el cansancio que tenía... Intentó reclinarse en un sauce y descansar

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