Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón del trono estaba repleto de nobles despreciables. Un millar de miradas inquisitivas lo perseguían mientras caminaba entre los susurros descarados y tomaba asiento en la larga mesa del consejo de guerra. Bel, su escolta, lo siguió como un autómata silenciando las bocas con su presencia de chirridos de acero. Los nobles lo miraban con sus ojos grasientos, ansiando. Se sentió asqueado, como si el salón estuviera lleno con estatuas de mierda. Una mano pequeña apretó la suya debajo de la







