Mundo ficciónIniciar sesiónApostaron a los heridos en maltrechas sábanas que cogieron de Deuxiemè Château a modo de camillas. Una larga hilera de moribundos se extendía en el campo de hierba mojada, los pocos ilesos estaban cansados mentalmente... Se disputaban bebidas alcohólicas para olvidar. Las esposas de los heridos que habían disparado flechas desde el Château lloraban desconsoladamente...
Annie recorrió las hileras de sábanas manchadas de sangre... No sabía a quien buscaba. Pavlov, la esposa de un bardo,







