Nos quedamos en silencio por unos segundos.
—Haz lo que tus padres han hecho contigo, con el hecho de haberles ocultado a su nieto, ellos no tenían que sufrir las consecuencias, eran inherente y no estuvieron en la boda de Alejo. —Lo quedé mirando y se me humedecieron los ojos. Afirmé—. Virginia, deja ir el orgullo, ese es tu enemigo y no te deja ser feliz.
—También tengo miedo. —confesé—. Me iba a volver a casar, pero me quitaron el anillo. Era el mismo anillo de mi compromiso.
—Espera a tener