No podía ocultar, el temblor en mi cuerpo con Alejandro al lado, lástima que el trayecto se me pareció muy poco, me estaba acostumbrando a él de nuevo y no puedo.
—Llegamos, gracias por todo lo que hiciste por mi hijo, Belleza.
—Es un niño muy cariñoso y Alejandro no me llames Belleza, por favor. —vi la tristeza en su mirada.
—Ernesto es tremendo. Sin embargo, nunca había tenido eso, se está aprovechando. —No puedo creer que su madre no tuviera esos detalles con su hijo. Algo vio Alejo en mi ex