Esperaba afuera de su apartamento, anoche le pedí el favor a Fernanda de averiguarme la dirección. Supe que había llegado anoche y hoy lunes debíamos trabajar, la placa del carro que se compró hoy tenía pico y placa, no lo podía sacar, por eso me encontraba aquí, ofreciéndome como su chofer. Se veía tan hermosa, con siempre ese porte de reina, aunque jamás haga alarde de ello, sin embargo, se tomaba el piso cuál pasarela. La intercepté.
—Buenos días, Belleza. —Se asustó.
—¡No vuelvas a asustarm