La abogada altiva, con ínfulas de haber ganado. No tengo idea que iba a mostrar Carlos. Pero verlo tan tranquilo apaciguaba un poco la ira en mi cuerpo, se dirigió hasta el proyector, puso una memoria. Beatriz se cercó.
—Ahora, señor Alejandro, verá por qué al doctor Maldonado lo apodan el lobo en los medio jurídicos y penales.
La imagen era la sala de mi casa, apagó las luces y desde los parlantes se escuchó toda mi discusión con Sandra, al mirarla, ella tenía los ojos desorbitados al verse de