Mi madre siempre me había enseñado lo que era ser un hombre correcto, a pesar de todas las golpizas recibidas por mi padre hasta nuestro enfrentamiento. Ella siempre decía; que la abuela se lo advirtió, ahora debía sobrellevar y soportar su calvario, nunca comprendí esa decisión por parte de ella, alegaba que a pesar de todo lo amaba y por ello aguantó dieciséis años de maltrato.
Los cuales trece fueron de golpes y psicología negativa, a mis casi catorce años le di dos fuertes golpes a ese seño