La mañana siguiente, me reuní con Gabriel en su oficina. La tensión en el aire era palpable, pero ambos sabíamos que teníamos que trabajar juntos si queríamos salvar la empresa.
—¿Por dónde empezamos? —le pregunté, mirando a mi hermano.
—Tenemos que investigar quién está detrás de todo esto —respondió Gabriel—. Necesitamos saber quién está manipulando la empresa desde las sombras.
Asentí.
—Tengo algunas ideas. He estado investigando y creo que puedo encontrar algunas pistas.
Gabriel me miró con