Era un viernes por la noche, y Clara estaba decidida a que Alya asistiera a la fiesta con un atuendo que dejara a todos boquiabiertos.
—Tienes que ir súper sensual —insistió Clara, sosteniendo una falda de cuero negra y una blusa transparente.
Alya negó con la cabeza, sintiéndose incómoda con la idea. Pero Clara no aceptó un no por respuesta.
—Confía en mí, te verás increíble —dijo Clara mientras le entregaba la falda y la blusa.
Alya suspiró y se cambió, completando el look con unos tacones al