Capítulo 5.
Apagué el teléfono y me fui a dormir.
Cuando desperté, ya era pleno día.
Desayuné y me dispuse a reclamar mi casa. Esperaba encontrar un hogar limpio y ordenado, sin esas tres alimañas despreciables.
Pero al abrir la puerta principal, me llevé otra conmoción por su descaro.
Guirnaldas coloridas estaban esparcidas por todas partes, fotos de cumpleaños del niño cubrían las paredes, Sandra llevaba puesto mi traje Chanel y mi conjunto personalizado de joyas Graff, paseándose entre los invitados.
La