Tras eso, Antonio regreso con su familia llegando justo en el momento que Helena les leía a sus pequeños, quienes estaban tranquilos escuchando su voz.
Con sigilo ingreso a la habitación y se colocó al lado de su amada sin interrumpirle, donde con cuidado la alzo y sentó en su regazo para abrazarla, mirando que los bebes empezaban a cerrar sus ojitos.
- Y fin… - menciono Helena cerrando el libro y mirando a sus pequeños le sonreían.
- Que hermoso cuento – menciono el castaño – amor deberías esc