Era de madrugada y el clima era un poco frio, cuando Antonio sintió como su amada empezaba a removerse entre sueños.
- Helena – le llamo – mi amor ¿qué tienes? - pregunto preocupado el castaño, pero como respuesta empezo a sentir un aroma a sangre, lo cual hizo que se asustara mucho a la vez que se ponía alerta.
- Tch.... ya viene... - fue lo único que dijo la pelinegra entre dientes, notando que esas palabras hacían eco en la cabeza de su amado; quien no tardó en reaccionar y busco pedir ayuda