El agua del baño humeaba mientras llenaba la bañera extragrande, con un perezoso remolino de burbujas de lavanda curvándose por la superficie. Una luz tenue brillaba desde el tocador. Una vela. Nina la había encendido sin pensar, un viejo hábito de cuando solía preparar baños solo para ella.
Esta noche, no era solo suyo.
Detrás de ella, Malcolm se desvistió en silencio; el suave crujido de la ropa fue reemplazado por el sutil chasquido de sus rodillas al entrar en el agua.
Ella no se dio la vue