Ray comienza a embestirme desesperadamente el culo mientras gruñe, gime y jadea. Lee comienza a mover las caderas hacia arriba desde debajo de mí, empujando su pene profundamente en mi coño frenéticamente. Es como si hubiera despertado un gran terremoto con mi orgasmo. Jadeo mientras me golpean con fuerza.
Siento una oleada monstruosa de placer que me invade y me llena. Empiezo a convulsionar. Me cogen un poco más.
—¡Uf!—, grita Ray mientras me dispara una enorme carga de semen en el culo. Sien