Me agacho para acariciarle el pene. Se estremece. Camino hacia atrás hasta llegar a la pared. Apoyo mi espalda contra ella y abro las piernas. Muevo mi tanga a un lado, de modo que mi coño queda totalmente desnudo. Luego me acerco para acariciarme las tetas mientras lo miro con lujuria.
—Vamos, soldado —digo.
Se acerca lentamente a mí con deseo en sus ojos. Dobla las rodillas para poder deslizar su pene dentro de mí. Jadeo mientras me llena. Luego pone sus manos en mis nalgas y me levanta. Me p