Aún siento que mi coño se calienta y se ruboriza al pensar en la posibilidad de cogerme a mi padrastro. Luego siento que mi cara se pone roja como un tomate mientras me sonrojo. Debo ser una loca total por pensar en esas cosas.
Steve me ve sonrojarme. Se acerca a mí. No lo miro. Es una cabeza más alto que yo, incluso con mis tacones altos. Pone su mano debajo de mi barbilla y me hace mirarlo. Tiene una extraña expresión amable en su rostro. Una que nunca antes había visto en él. De hecho, parec