Se arrodilla al borde, sobre las sábanas del suelo, y atrae mi coño hacia él. Introduce toda la mano en mi coño. Gimo en voz alta. Saca la mano, empapada de mis jugos, y se la frota por todo el pecho y el estómago. Ardo por él.
Luego vuelve a meter la mano en mi coño, masajea un momento y me hace gemir. Luego saca la mano, mojada de nuevo, y la frota por todos mis pechos y mi vientre, cubriéndome con mi propia lubricación. Mi coño se aprieta de nuevo, ávido de él.
—Oh, Leah… —gime. Vuelve a met