Mis tetas se frotan contra su pecho y mi humedad gotea de mi coño. Dios, lo deseo muchísimo.
Su lengua juega con la mía mientras gemimos. Sus manos recorren mis grandes pechos redondos y los aprieta y masajea desesperadamente. Gimo más fuerte.
—Oh, tienes que cogerme ahora —digo entre besos—. Por favor, Anthony, cógeme tan fuerte que no pueda soportarlo…
No necesita que lo animen más. Me toma en brazos y me saca del baño para llevarme a su dormitorio, a la cama que comparte con mi madre.
Está m