Presiono el punto con más fuerza y él se pone furioso. Grita y gime, jadea con fuerza. Sigo chupando, acariciando y masajeando.
—¡Uf! —grita mientras se corre con fuerza en mi boca. Casi me ahogo con la cantidad de semen que sale de él. Me lo trago todo y sigo chupando. Está llorando un poco cuando me detengo. Espero a que recupere el aliento y se calme.
Me mira con asombro y hambre en sus ojos. Todavía me desea.
Me levanta del suelo y me ayuda a sentarme a horcajadas sobre su regazo. Su pene t