.15.
―¡Amo Caine! ―suspiré entrecortada.
Me dejó ir tras mis palabras.
―Ve a la habitación, quítate las medias, sécate y espérame al lado de la cama ―instruyó con los ojos cerrados.
Asentí, pese a que no me vio y, como me dijo, salí del baño tras agarrar una toalla, me sequé con cuidado de no espolear mis senos para no derramar más leche valiosa y me quité las medias mojadas con rapidez. Vi las bragas y dudé, pero él no dijo nada de estas, así que las dejé.
Inspiré hondo cuando salió del baño, sobre