.13.
Nuestros rostros cerca. Respiré su aliento, su aliento mentolado, fresco, que exhaló sobre mi rostro. Mi tensión se acrecentó, la sangre en mis venas corrió más y más rápido.
Lo sentí, sentí su dureza pugnando contra mi sexo. Sus manos se tensaron contra mi trasero.
―Quí-ta-te-lo ―repitió por tercera vez, remarcando cada silaba, con sus ojos en mis labios entreabiertos por donde estaba respirando desde que sus dedos se incrustaron en mi culo.
Tragué saliva, cerrando la boca y me perdí en sus oj