Antonio sanó mi corazón cuando menos me lo esperaba, un corazón que por primera vez ama desde que dejó de creer en el amor con la muerte de mis padres. Con su ternura, con su pasión, con sus locuras e inigualables palabras que me dejan sin aliento, me enseñó a amar y a ser amada de la misma forma e intensidad, con cada latido de mi corazón. Así también, yo curé y llené su corazón de vida, según él, desde la primera vez que nos vimos.
Llevamos dos meses en una relación que me encanta, si tan s