Porque cuanto más tiempo permanecía cerca de Maverick, más difícil le resultaba controlar los latidos de su corazón.
Él acomodó distraídamente el nudo de la corbata.
Un gesto sencillo.
Pero suficiente para que la mirada de Virginia descendiera unos segundos hacia su cuello.
Se reprendió mentalmente.
«Deja de mirarlo.»
—Negocios.
—¿Negocios?
—Desde hace unos meses soy el propietario del Banco Central.
Virginia tardó un momento en procesar la información.
—¿El banco... donde trabaja Christian Mill