Leyla no perdió tiempo y tomo lo primero que consiguió, una planta a su lado.
—¡Déjame en paz! —Grito ella, amenazándolo con tirar la maceta con tierra en su dirección
—Cariño suelta eso, podrías lastimarte —Dijo Aron pero Leyla no le hizo el menor caso, y le arrojo la planta que zarandeaba desde hace rato.
Él la esquivo por poco
—¡Aléjate de mi! —Grito ella mientras retrocedía, su corazón latía a una velocidad increíble y sus ojos se movian por toda la sala en busca de una via de escape pero ha