La tranquilidad duró exactamente siete segundos.
Lo suficiente para que empezara a creer que quizá aquella noche sería diferente.
Quizá podría llegar a casa, comer algo decente, revisar un par de documentos pendientes y dormir más de cuatro horas seguidas.
Una ilusión bastante ingenua.
Porque con ellos nada permanecía tranquilo demasiado tiempo.
—Por cierto —dijo Cooper mientras se acercaba a la cocina y abría el refrigerador—, tenemos un pequeño problema.
Levanté una ceja.
—¿Qué tipo de problem