82 - Es mi hijo, Valeria.
Margaret dudó por un momento en estar en un lugar como ese, pero finalmente accedió. Conociendo a Armando y confiando en su juicio, decidió seguir adelante con la invitación. Salió de su oficina con Sofía y se dirigió al club.
Al llegar, un asistente la condujo a una habitación privada en el segundo piso. El lugar era lujoso y discreto, diseñado para encuentros que requerían privacidad absoluta. Margaret se sentía cada vez más intrigada por la naturaleza de la sorpresa.
Al entrar en la habitaci