El sol de la mañana apenas comenzaba a iluminar la ciudad cuando Margaret salió de su apartamento. A su lado, su hijo pequeño iba con la niñera, quien sonreía amablemente mientras conversaba con el niño. Margaret, sin embargo, tenía la mente en otro lugar, perdida en los eventos de la noche anterior. Aún sentía el peso de la confrontación con Emiliano y las emociones que había despertado en ella.
Mientras se acercaban al coche, Margaret notó un vehículo conocido estacionado frente a la entrada