Esa noche, el therión ruso, imponente como siempre, se encontraba en el despacho terminando de cuadrar unas cuentas, lucía elegante y peligroso, su porte varonil, lo hacía verse muy atractivo para las mujeres
— ¿Todavía trabajando, cariño? ya es hora de irnos o vamos a perder la reservación, Adriano nos espera en el coche, está haciendo una llamada importante
La mafiosa Cristian, lucía un hermoso vestido de noche, era muy lindo, le llegaba a la mitad de los muslos pero no era ceñido, el therión