Un restaurante elegante pero cálido, fue el lugar al que el Alfa llevó a Cecil, la bella osa llamaba la atención de los comensales que volteaban a verla discretamente, más un gruñido de advertencia les llegó como mensaje de su imponente Alfa, no tuvieron más que agachar las orejas y seguir en lo suyo
¡Este lugar es encantador, quisiera comer un enorme filete... o dos!
Puedes pedir lo que quieras, Cecil, cuéntame, ¿cómo te has sentido éstos días? supongo que ya te habían aparecido los síntomas d