Iker, no tuvo más remedio que esperar paciente, fuera de la casa de Tomoe, no era su estilo pero tenía que hacer lo que su avecilla quería, por lo pronto, por qué una vez que estuvieran viviendo juntos, no se separaría nunca de su lado
— Buenas.... papá, ya regresé — el joven búho, sabía que estaba en problemas
— ¿Qué sucede contigo, Tomoe? no viniste a dormir, ¿sabes lo preocupado que estaba por ti? pensé en miles de cosas que te pudieron haber sucedido, en todas ellas morías o resultabas lasti