POV DE JASON
Los cuernos de guerra de Nax aún vibraban en las piedras de la Ciudadela, un latido primitivo que subrayaba el pánico civilizado en su interior. Yo me encontraba en la intersección de dos guerras: una que rugía a mis puertas y otra congelada en un pasillo, envuelta en una franja de seda color lavanda.
Elizabeth ya lo sabía. La devastadora verdad del brebaje de la verdad, derramada desde la boca rota de Lorcan, había pintado su culpa con colores crudos y estridentes. No existía escu