POV DE KIRA
Dos días. La arena en el reloj de mi vida en la Ciudadela se había reducido a un fino, susurrante hilo. Mi mundo se había convertido en un estudio de sustracción meticulosa. Cada objeto que colocaba en el desgastado morral de cuero era una renuncia consciente: un juguete para Scott, una túnica práctica para mí, un pequeño puñal, provisiones secas. Estaba despojando mi existencia aquí hasta dejarla en sus huesos más simples y transportables. La habitación opulenta, con sus tapices y espejos de plata, ya se sentía como un museo de una vida que nunca había sido verdaderamente mía.
Fue este estado de hiperconsciencia, de observar cómo mi propia vida era desmantelada, lo que agudizó mis sentidos ante los sutiles temblores en los cimientos de la Ciudadela. Y esos temblores estaban todos alrededor de Jason.
Antes, su rutina había sido una mezcla de audiencias públicas, entrenamientos privados y horas robadas en el jardín o con Scott. Pero había surgido un nuevo patrón. Un ritmo f