PUNTO DE VISTA DE KIRA
El silencio después de la plaga fue el más profundo que habíamos conocido. No era paz. Era el silencio de un cuerpo después de una convulsión, cada nervio en carne viva, cada músculo temblando por el esfuerzo agotado. La Ciudadela era una convaleciente. La ciudad baja apestaba a vinagre y duelo. Los campos que habíamos salvado eran una esperanza, no una cosecha.
Lysandra durmió dos días, y despertó viéndose una década mayor, sus ojos lechosos nublados por un dolor que no