PUNTO DE VISTA DE KIRA
Los primeros días después de la partida de Castor fueron una lección de sustracción. No te das cuenta del zumbido constante de una presencia—el eco del habla nax en los pasillos, el olor de sus fogatas en el viento, el ritmo particular de sus patrullas—hasta que desaparece. El silencio que quedaba no estaba vacío; estaba lleno de los sonidos más suaves y familiares de la Ciudadela: el repique de las campanas de las horas, el clic de las botas de los escribas, el lejano tr