PUNTO DE VISTA DE JASON
El silencio en la Ciudadela se había convertido en su propio tipo de sonido: un quietud tensa, expectante, que llenaba los espacios entre miradas vigilantes y pasos medidos. Durante una semana, habíamos vivido en estado de máxima alerta, nuestro mundo reducido a una lista de seis nombres de confianza y las dos pequeñas vidas que protegíamos en turnos incansables. La disuelta Guardia del Centinela era el fantasma de una idea fallida. Los agentes durmientes al cuidado de Lysandra eran recipientes vacíos, evidencia sin respuestas.
A este silencio cargado llegó el emisario.
Su llegada se anunció con el protocolo adecuado: un mensajero de la Ciudad Libre de Valen solicitaba una audiencia para discutir "la estabilidad regional y los intereses mutuos". El nombre mismo era una provocación: Valen, el supuesto origen de las falsas Hermanas. Pero negarle la entrada habría sido mostrar miedo, admitir vulnerabilidad. Así que lo admitimos, y con él, un nuevo tipo de veneno e