Un paso de fe.
La noche ya había caído cuando Gabriel llegó a la casa de los padres de Leonor.
Traía consigo información que le había solicitado a un abogado y quien llevaría el caso de Leonor en contra de su mamá.
Bajó del auto y lo primero que miró fue que la calle estaba quieta, pero no le tomó importancia. Caminó hasta la casa y se detuvo allí unos instantes antes de tocar para poner en orden sus ideas. Había sido una tarde larga, el quiebre de su relación con su madre, el límite de un antes y un despué