3:30 P. M.
La sala de juntas estaba mucho más silenciosa que unas horas antes. La reunión ya había terminado y ahora solo quedaban Valeria y Emma organizando carpetas, muestras de la colección y varios documentos que habían quedado repartidos sobre la mesa. Emma revisaba una lista desde la tableta mientras hacía una mueca de cansancio.
—Te juro que, si vuelvo a ver una hoja de inventario hoy, voy a empezar a reconsiderar porque elegí este trabajo...
Valeria soltó una pequeña risa sin dejar de a