Capítulo 92: Terrible accidente.
Massimo aprovechó esa reacción de Fiorina, y apretó el tono, como si tuviera derecho a hablarle así.
—¿Por qué te rebajas entregándote a un hombre que jamás te va a amar? —susurró él con frialdad suave—. Fiori… yo jamás te fui infiel. Durante nuestra relación, siempre estuviste por delante de mi esposa y mi hijo. Para mí, sí lo eres todo.
Fiorina sintió náuseas.
Náuseas reales.
Su estómago se revolvió ante esa frase asquerosa, porque lo que Massimo estaba diciendo era: "sí te engañé, pero tú eras mi prioridad", como si eso fuera un maldito premio.
Sus ojos verdes se llenaron de fuego, y se zafó con un movimiento rápido, firme, como una mujer que no iba a quedarse en manos de un hombre así.
¡TAK!
—No estoy obligada a estar con Giorgio —respondió con voz firme, fría, retadora—. Y no estoy confundida.
Massimo la miró con tensión, como si esa respuesta le doliera en el ego.
Fiorina levantó el mentón. Y aunque su corazón latía rápido, aunque una parte de ella temblaba, soltó la