Capítulo 91: Nuevamente él.
Ambas mujeres empezaron a revisar telas, con la calma falsa, como dos profesionales que sabían fingir cordialidad incluso cuando por dentro se odiaban.
El showroom era amplio, limpio, lleno de luz blanca perfecta, diseñada para que nada engañara al ojo: ni tonos, ni texturas, ni brillos.
Había rollos enormes de seda, satén, organza, tul, encajes finos y materiales que parecían nieve suave entre las manos.
La gente del personal caminaba con respeto, sabiendo que estaban frente a diseñadoras