Capítulo 47: El anillo de rubí.
Clack~
La puerta se abrió con suavidad.
Fiorina sostuvo el picaporte apenas un segundo más de lo necesario antes de soltarlo.
Estaba descalza sobre la alfombra clara, el vestido oro rosa aún puesto, cayendo elegante sobre sus piernas, la abertura insinuando más de lo que mostraba.
Su cabello castaño estaba suelto, apenas acomodado con los dedos, y no llevaba el saco grisáceo que él le había ordenado no quitarse.
Giorgio, de pie en el umbral, la observó en silencio.
Sus ojos grises descendieron primero a sus pies desnudos, luego recorrieron lentamente la línea de sus piernas, el ajuste perfecto del vestido sobre su cintura, la caída suave del escote.
Finalmente, alzó la mirada hasta encontrarse con esos ojos verdes limón que lo miraban con calma altiva.
Entró y cerró la puerta tras de sí.
Clack~
—Veo que desobedeciste, señorita Cassini—comentó ese hombre con tono tranquilo, casi divertido.
Fiorina ladeó la cabeza, cruzando los brazos con elegancia despreocupad