Capítulo 46: Jugando con fuego.
Giorgio metió las manos en los bolsillos de su pantalón grisáceo. Soltó una risa seca, helada, sin humor.
—¡Ja! Oh, Adriano… —negó con la cabeza—. Tú mismo te buscaste eso. Fui por las buenas hasta tu hogar a hablar seriamente del tema. Que tu terquedad haya hecho que los Ricciardi quedaran mal es tu asunto. Uno que, como adulto responsable, deberías asumir como tu culpa.
Adriano frunció el ceño.
Tenía razón. Y le dolía.
—Los Ricciardi vamos a acceder a la ruptura del compromiso, Giorgio —dijo finalmente.
Giorgio lo miró fijamente, sin pestañear, como si analizara cada palabra, cada intención.
—Pero —recalcó Adriano, alzando un dedo— quiero que me hagas un favor.
—Habla —exigió el CEO Marchesani, sin rodeos.
—No hago esto por la familia, ni por el compromiso, ni siquiera por la reputación que mi apellido conlleva, ni por los negocios que tenemos en común, y…
—Sin rodeos, Adriano —lo interrumpió Giorgio, con voz baja pero autoritaria.
—Chiara volverá al finalizar su